La orden de visita domiciliaria que no señala las causas y razones particulares que la motivan, deja al gobernado en estado de indefensión, al no permitirle conocer el motivo de la intromisión a su domicilio y, por ende, no poder ejercer su derecho de defensa adecuadamente.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que una orden de visita domiciliaria debe expresar las causas y razones particulares que la justifican para no dejar al gobernado en estado de indefensión. En el caso, se consideró que la autoridad disfrazó una intromisión al domicilio bajo la figura de una orden de visita, sin cumplir con los requisitos constitucionales, lo que impedía al quejoso ejercer su defensa. Por lo anterior, se concedió el amparo.
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