El Impuesto al Activo no grava el patrimonio del contribuyente, sino los activos afectos a actividades empresariales, tomando su valor para determinar la capacidad contributiva mediante la aplicación de una tasa.
La Ley del Impuesto al Activo no grava el patrimonio de los contribuyentes, sino los activos afectos a actividades empresariales. El impuesto se causa por razón de los activos y se considera la capacidad contributiva manifestada por su valor. Además, no se paga en el período preoperativo ni en los ejercicios inicial y siguiente, y es acreditable contra el impuesto sobre la renta. Por lo tanto, no se trata de un impuesto patrimonial, sino de uno sobre activos empresariales.
Vista sintética de los datos extraídos. El texto íntegro está en la pestaña de la fuente oficial.