La compensación de deudas requiere que estas sean líquidas y exigibles, entendiéndose por líquida aquella cuya existencia y cuantía son ciertas.
La compensación, como medio de extinguir obligaciones, exige que las deudas sean líquidas y exigibles. Una deuda se considera líquida cuando su existencia y monto son ciertos e indudables. Si existe incertidumbre sobre estos dos aspectos, no es posible aplicar la figura de la compensación.
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