La justicia de la Unión ampara y protege al quejoso contra la sentencia definitiva dictada en apelación, al advertirse violaciones formales consistentes en la falta de ratificación de los dictámenes periciales.
El Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito concedió el amparo al quejoso contra la sentencia definitiva dictada en apelación. La concesión se fundamentó en violaciones formales, específicamente la falta de ratificación de los dictámenes periciales, lo cual afectó el debido proceso.
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