La imposición de multas fiscales requiere la acreditación de una infracción dolosa, no bastando la simple omisión de presentar declaraciones en las formas aprobadas.
La imposición de una multa fiscal no puede basarse únicamente en la circunstancia de que un contribuyente no haya presentado sus declaraciones en las formas aprobadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Es indispensable que la sanción se funde en la acreditación de una infracción dolosa, es decir, una conducta deliberada que infrinja una disposición legal con el propósito de causar un perjuicio.
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