La claridad de las leyes es imperativa para eludir su ambigüedad, confusión o contradicción, sin que ello obligue a la persona legisladora a definir cada vocablo o locución utilizada en el ordenamiento.
El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación analiza la claridad de las leyes, enfatizando la necesidad de evitar ambigüedad, confusión o contradicción. Se determina que, si bien la claridad es un requisito indispensable, esto no implica que el legislador deba definir cada término o expresión dentro de la propia ley, pues esto podría resultar en una carga excesiva y poco práctica para el proceso legislativo.
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