El impuesto al activo tiene una finalidad recaudatoria y una extrafiscal de eficiencia empresarial, al permitir el acreditamiento y la devolución cuando el impuesto sobre la renta pagado es mayor al impuesto al activo.
El impuesto al activo tiene una doble finalidad: recaudatoria y de eficiencia empresarial. La finalidad recaudatoria se manifiesta en el pago del impuesto basado en la tenencia de activos, especialmente cuando no se genera impuesto sobre la renta o este es menor. La finalidad extrafiscal de eficiencia empresarial se observa al permitir el acreditamiento y la devolución de las cantidades pagadas por impuesto al activo cuando el impuesto sobre la renta determinado es superior, incentivando así la reinversión y la generación de utilidades.
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