La auditoría ambiental debe ser un proceso ordenado y secuencial, con una redacción clara y concreta en sus reportes, que identifique y jerarquice los aspectos ambientales según su gravedad e impacto, y señale los indicadores de cumplimiento normativo.
El criterio establece que las auditorías ambientales deben seguir un proceso estructurado y claro. Los reportes finales deben ser concisos, sin ambigüedades, y presentar una jerarquización de los hallazgos ambientales basada en la gravedad de sus posibles impactos. Además, se deben incluir los indicadores de cumplimiento normativo aplicable y los propuestos por la PROFEPA, asegurando que los documentos sean revisados por la auditada antes de su entrega oficial.
Vista sintética de los datos extraídos. El texto íntegro está en la pestaña de la fuente oficial.