La compensación del daño cumple una doble función en materia de retribución social: por un lado, satisface el deseo de justicia de la víctima al imponer consecuencias adversas al responsable, y por otro, funge como un disuasivo de conductas ilícitas futuras, al generar un incentivo económico para evitar causar daños.
La compensación del daño, también conocida como "daños punitivos", es una figura jurídica que persigue objetivos fundamentales en la retribución social. Su función es doble: por un lado, brinda satisfacción a la víctima al asegurar que el responsable enfrente consecuencias adversas por sus actos, y por otro, actúa como un mecanismo disuasorio para prevenir futuras conductas ilícitas, al incentivar económicamente la evitación de daños.
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