La multa impuesta a un contribuyente es improcedente si su conducta se basó en la buena fe, pues solo son aplicables cuando existe el propósito de defraudar al fisco mediante maniobras tortuosas.
La Tesorería del Distrito Federal impuso una multa a la negociación actora. Sin embargo, el tribunal determinó que la multa era improcedente al considerar que la conducta del contribuyente se basó en la buena fe. Se enfatiza que las multas fiscales solo proceden cuando el causante tiene la intención de defraudar al fisco mediante procedimientos inconfesables, y no cuando actúa de buena fe, aun si incurre en una infracción.
Vista sintética de los datos extraídos. El texto íntegro está en la pestaña de la fuente oficial.