La suspensión definitiva procede para el efecto de que el quejoso no sea privado de su libertad personal, sin que ello implique que se dejen de aplicar las leyes que regulan la materia.
Se concede la suspensión definitiva a la parte quejosa para el efecto de que no sea privada de su libertad personal, sin que ello implique que se dejen de aplicar las leyes que regulan la materia. La medida cautelar busca preservar la libertad del individuo mientras se resuelve el fondo del asunto, sin prejuzgar sobre la legalidad de los actos reclamados.
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