El Reglamento de la Ley del Impuesto al Activo de las Empresas es una norma autoaplicativa, pues sus disposiciones obligan al contribuyente al pago del tributo desde su entrada en vigor, sin necesidad de un acto de autoridad posterior.
La Ley del Impuesto al Activo de las Empresas es autoaplicativa porque su entrada en vigor obliga al contribuyente a pagar el tributo por el simple hecho de ser sujeto y poseer activos. Derivado de lo anterior, el Reglamento de dicha ley también se considera autoaplicativo, ya que desarrolla los preceptos de la ley y sus normas, al igual que las de la ley, obligan al contribuyente al pago del impuesto desde su vigencia, sin requerir un acto de autoridad posterior.
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